Nuestras ciudades son también las ciudades de nuestras mascotas, nuestros inseparables compañeros, los perros.
En sus paseos diarios necesitan, o mejor dicho: sus dueños, necesitamos contribuir a la higiene de las calles, depositando los desperdicios en las correspondientes papeleras.
Poco a poco, los ayuntamientos se van concienciando de la necesidad de equipar la ciudad con papeleras caninas, para depositar las bolsas correspondientes.
Aunque algunos municipios son reacios a instalar papeleras para perros, por el problema del mantenimiento de las bolsas, también existen papeleras caninas sin dispensadores de bolsas. Económicas y de menor tamaño, son más funcionales y permiten su instalación en vallas, postes y farolas, evitando ocupar el suelo con nuevos obstáculos visuales y físicos.
Fabricadas en acero galvanizado de 2 mm con tratamiento anticorrosión y acabado en epoxi de poliéster con secado térmico, con cerradura para el vaciado del contenido por basculación, son soluciones muy funcionales, tanto para su instalación como para el mantenimiento por parte del servicio de limpieza de la ciudad.
Existen modelos en los que se puede personalizar el cartel frontal con la imagen o el texto correspondiente del municipio, urbanización o comunidad. Ya no es necesario encargar la fabricación de grandes cantidades de papeleras para disponer de papeleras caninas personalizadas. También se puede aprovechar el cartel frontal para anunciar empresas locales o comunicados a la ciudadanía.
En unos momentos en los que con excusas económicas, los responsables municipales están descuidando todos los servicios en general, somos los ciudadanos quienes debemos solicitar los medios que necesite nuestro entorno urbano, para ser cómodo e higiénicamente seguro.
El mobiliario urbano no tiene por qué ser un lujo, cuando es funcional y a unos precios razonables. De la misma forma que el mobiliario en un hogar es necesario. A nadie se le ocurre dejar de tener sillas en su casa por mal que vaya la economía: simplemente compra unas sillas menos lujosas.
Lo barato no siempre sale caro; la desidia municipal siempre sale cara.



Mobiliario urbano y juegos infantiles





